martes, 14 de agosto de 2012

DESÁNIMO


Sabios consejos
de un sabio hombre.

POEMAS CONTRA EL DESÁNIMO:
 Poemas cortos de Pablo Neruda


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.


Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito,
 repitiendo todos los días los mismos senderos,
quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.


Muere lentamente quien evita una pasión
Y su remolino de emociones,
Aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaídos.


Muere lentamente quien no cambia de vida 
cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,
Quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida 
huir de los consejos sensatos…
¡Vive hoy! - ¡Haz hoy!
¡Arriesga hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te olvides de ser feliz!

Pablo Neruda

 .

6 comentarios:

Maritza dijo...

Ah pero él sí sabía de vivir,no?... ;)

Precioso.
Y la pintura, vibrante de energía!

ABRAZOS GRANDES, MAVI.

Mavi en blanco dijo...

Muy bonito el blog de María y un trabajo esplendido para ti.
un abrazo Maritza

Lichazul dijo...

este poema de Neruda es bueno,pero más me gusta la fuerza que tiene este de Gabriela Mistral "DÍA"



Día, día del encontrarnos,
tiempo llamado Epifanía.
Día tan fuerte que llegó
color tuétano y ardentía
sin frenesí sobre los pulsos
que eran tumulto y agonía,
tan tranquilo como las leches
de las vacadas con esquilas.

Día nuestro, por qué camino,
bulto sin pies, se allegaría,
que no supimos, que no velamos,
que cosa alguna lo decía,
que no silbamos a los cerros
y él sin pisada se venía.

Parecían todos iguales,
y de pronto maduró un Día.
Era lo mismo que los otros,
como son cañas y son olivas,
y a ninguno de sus hermanos,
como José, se parecía.

Le sonriamos entre los otros.
Tenga talla sobre los días,
como es el buey de grande alzada
y es el carro de las gavillas.

Lo bendigan las estaciones,
Nortes y Sures lo bendigan,
y su padre, el año, lo escoja
y lo haga mástil de la vida.

No es un río ni es un país,
ni es un metal: se llama un Día.
Entre los días de las grúas,
de las jarcias y de las trillas,
entre aparejos y faenas,
nadie lo nombra ni lo mira.

Lo bailemos y lo digamos
por galardón de Quien lo haría,
por gratitud de suelo y aire,
por su regato de agua viva,
antes que caiga como pavesa
y como cal que molerían
y se vuelquen hacia lo Eterno
sus especies de maravilla.

¡Lo cosamos en nuestra carne,
en el pecho y en las rodillas,
y nuestras manos lo repasen,
y nuestros ojos lo distingan,
y nos relumbre por la noche
y nos conforte por el día,
como el cáñamo de las velas
y las puntadas de las heridas!

Abrazo y hagamos de este y todos los Días un gozo para el alma
:)

Rafael dijo...

Con la vida de Neruda se puede hacer una novela, pero también con su obra poética, en la que cada poema es un reflejo con un mensaje, con un propósito.
Gracias por visitar mi Blog y darme la oportunidad de conocer el tuyo.
Un abrazo.

Mavi en blanco dijo...

Precioso este poema de la grande Gabriela Mistral. No conocía su obra hasta ahora, me empaparé de la sensibilidad de sus poemas.
Gracias Elisa

Mavi en blanco dijo...

Te saludo Rafael y te doy las gracias por pasar por aqui.
Un abrazo